Confesiones Políticas de un Venezolano en EEUU (de Eddy Gugliotta)

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Un  vistazo a la política electoral e ideológica estadounidense por parte de un inmigrante venezolano que, por cierto, es el Publisher de Neorika.

Eddy Gugliotta
Para Neorika

He sido “Conservador Progresista” desde muy joven y defino mi posición política como de centro-derecha moderado, pero con elevada sensibilidad social. Provengo de familia europea que pasó por la Segunda Guerra Mundial y las repercusiones posteriores que sufrió la gran mayoría y en mi caso particular caso, afortunadamente tuvimos la bendición de haber echado raíces en un gran país como Venezuela, donde pasé gran parte de mi vida de baby boomer y donde formé mi propia familia.

Venezuela fue durante las décadas – que puedo definir como realmente democráticas, es decir desde 1960 hasta circa el 2000 –  un país próspero, abierto, multirracial, con ciertas fallas sociales, gobiernos no exentos de corrupción y una idiosincrasia muy única que nos caracterizó como alegres, tolerantes, volátiles y algo irresponsables. Concluyo que, para mí, no hay otro país en el mundo como éste ¡con todo y sus defectos!

Pero toda fiesta termina, y en 1998, confluyeron varias situaciones nefastas que dejaron a Venezuela en mano de un régimen que la ha arruinado, imponiendo un retrógrado sistema social-comunista. Entre otras terribles consecuencias, forzó la emigración de muchas familias e individuos hacia el exterior. Ejemplo: la mía, que termino mudándose a mediados de la década del 2000 a EEUU, específicamente a Miami, Florida.

Entendiendo lo Local

Los que hemos logrado un cierto éxito con paciencia y tenacidad, hemos aprendido a subsistir dentro de los parámetros vigentes, y sin ningún deseo de cambiarlos, sino más bien de adaptarnos a ellos. En esta línea de ideas también está la política local, que es históricamente muy diferente a la venezolana, pero que en un período relativamente breve,  diría menos de 250 años, dio fruto a la nación más poderosa del mundo en la era contemporánea.

En la actualidad, y en cara a unas elecciones que arrojaran al Presidente N. 45, cabe hacer varias aclaratorias para evitar confusiones:

  1. El partido Demócrata es más bien liberal, progresista con tendencia hacia la izquierda tradicional, una especie de “socialismo de mercado”.
  2. El partido Republicano es conservador, con ideales más pro-mercantilistas y tendencias de derecha tradicional, donde se exalta la individualidad por encima de lo gremial.
  3. Existe en la actualidad una marcada división de ideales, especialmente en temas como el aborto avanzado, el porte de armas, la salud gratuita, las relaciones del mismo sexo, la religión, las energías alternativas, y sobre todo, la posición como país líder frente a un mundo tumultuoso y peligroso que incluye fricciones religiosas y culturales de alto riesgo.

Estamos actualmente en el período de selección del futuro candidato presidencial de ambas toldas políticas, y obviamente, con la gran división de ideales existente, el proceso ha evolucionado a niveles sumamente tensos y agresivos (quizá como nunca), y los votantes (y los no-votantes indirectamente) se encuentran envueltos en una trifulca política a veces sumamente desagradable, cuya demostración más palpable se plasma en las redes Sociales como Facebook y Twitter.

A la fecha, el partido Republicano ha reducido su propuesta a 6 personas:  Donald Trump, Marco Rubio, Ted Cruz, John Kasich y Ben Carson, mientras que los Demócratas son únicamente Hillary Clinton y Bernard Sanders.

Una breve descripción, a mi juicio, de cada uno de los personajes:

Hillary Clinton. Esposa del William Clinton, ex-presidente durante dos períodos (1993 a 2001), Secretaria de Estado de 2009 a 2013,  acusada legalmente de incurrir en delito de poseer servidores de correo electrónicos privado, cuestionada sobre su negligencia en el asesinato de 4 funcionarios de Estado en Benghazi, Libia, mencionada frecuentemente por su rol en obtener fondos ilícitos a través de fundaciones privadas y una de las pocas, quizá la única candidata con serias opciones a la Presidencia de EEUU.

Bernard Sanders. Desconocido político de carrera que pasó a la palestra al ingresar a la contienda electoral. Es actualmente Senador por Vermont, activista de DDHH en los años 60s, y con propuestas de una democracia socialista, con ataques frontales a los operadores de bolsa, banqueros y clases pudientes. Ha hecho uso frecuente de la palabra “Revolución”, y desea subir los impuestos a las clases altas.

Donald Trump: Exitoso empresario de bienes-raíces, multimillonario, petulante, megalómano y extrovertido. Se caracteriza por su estilo franco y agresivo. Ha sido también cuestionado en manejos aparentemente no muy claros de varias quiebras comerciales y su mal gusto en el peinado.

Ted Cruz: Senador de Texas, radical de derecha, elocuente, seudo-religioso a conveniencia. Hijo de inmigrante cubano. Aupado por el ala de extrema derecha Republicana y gran orador.

Marco Rubio: Joven Senador de Florida, hábil con las palabras, convincente pero con muy poca experiencia. Hijo de inmigrantes cubanos de Miami. Recordado por su necesidad de hidratación frecuente.

Jeb Bush: Hijo y hermano menor de dos expresidentes, Jeb Bush es bilingue, casado con una hispana, exitoso gobernador de Florida, pero con estilo corporal no muy expresivo y visto como predilecto de Mama (Mama's boy) y apodado “Baja Energía” por Trump. Primer republicano de alto perfil que abandona la carrera.

John Kasich. Elegido 2 veces Gobernador de Ohio, nervioso y temperamental, pero coherente,  tolerante y quizá el menos extremista de los candidatos Republicanos. Su equipo de trabajo y donantes no tienen una dimensión apropiada.

Ben Carson. Ex-Cirujano/neurólogo, entrado en la política muy recientemente. Circunspecto y apacible, pero escaso en experiencia política. Tuvo unos días de gloria para luego caer dramáticamente.

Un personaje que podría ser un factor decisivo es el ex-alcalde de Nueva York por tres periodos, Michael Bloomberg, magnate de negocios y filántropo, que ha asomado la posibilidad de lanzarse al ruedo como independiente.

En resumidas cuentas, este roster de candidatos no es necesariamente la solución que permitirá unir al pueblo, actualmente separado en dos ideales totalmente polarizados y en agresiva contienda.

¿Qué Intereses Tendría un Venezolano o Hispano en General en esta Contienda Electoral?

En un artículo próximo, les hablaré de intereses obvios que los hispanos (y en mi caso, los venezolanos) pueden aprovechar de la contienda electoral, a la hora de plasmar su voto cuando tengan la ciudadanía, pero que sorpresivamente se supeditan a otras agendas. Hasta entonces.


Imagen inicial: Composición de Neorika.

 

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