El Latinoamericano es Intrínsecamente Socialista (Fernando Nunez-Noda)

Una reflexión de nuestro editor sobre la resistencia cultural al libre mercado en el sub-continente.

Por Fernando Nunez-Noda

Lo Positivo

Andrés Oppenheimer reporta que, según la encuesta Latinobarómetro, “el porcentaje de personas de acuerdo con que “la economía de libre mercado es el único sistema con el que tu país puede llegar a ser desarrollado” subió del 57% en 2003 a un récord del 69% en 2017”.

Eso es bueno, pero mejor aún es que los países donde la respuesta positiva es mayor son: Nicaragua (79%), Honduras (78%), Bolivia, Ecuador y Venezuela (76% c/u). Es decir, aquellos que han sido víctimas de las desastrosas políticas socialistas y, peor aún, castristas disfrazadas de democracia.

Lo Negativo

El menor porcentaje de apoyo a la economía de libre mercado se dio en 2007, cuando países como Venezuela o Bolivia disfrutaron de un boom de las materias primas que llenó temporalmente de dinero los bolsillos de la gente (y permanentemente la de los corruptos), pero que fue gastado en populismo y clientelismo. El dinero se fue y quedó la desinversión y la miseria.

Oppenheimer opina (y este servidor también) que si el boom regresara esos índices bajarían. El apoyo al libre mercado es coyuntural e hijo de una cruenta necesidad momentánea. Si vuelve la “plata en la calle”, el latinoamericano promedio olvida el emprendimiento, la libre empresa y se vuelca a buscar las dádivas del Estado.

Cuando hablo de “socialismo” me refiero principalmente a la “economía socialista”. Los países desarrollados son muy críticos hacia el capitalismo y buscan formas de hacerlo más humano y solidario. Pero al socialismo le ponen límites. Quienes dicen que los países escandinavos “son socialistas”, bueno, solo piensen en Ericsson, Nokia, Nestlé, Ikea, Volvo, Electrolux y después hablamos.

Y entonces ¿Se puede hacer algo?

No hay recetas, ni fórmulas comprobadas. Solo dejo unas reflexiones como punto de partida, siempre apuntando que las soluciones están en cada ciudadano antes que en los planes y políticas gubernamentales. Si el ciudadano cambia, lo que un gobierno no populista haga tendrá probabilidad de funcionar.

1. Empezar por conocer y entender la economía de mercado, cómo funciona y cómo genera riqueza a una sociedad. Tiene tan mala prensa (sobre todo de la izquierda) que la gente solo ve vampiros, Mr Burns, pobres vs ricos y no se da cuenta que el internet abierto, el dispositivo por el cual ve este post, la medicina moderna, la innovación casi diaria en todos los aspectos de la vida viene del libre mercado.

2. Luego practicarla, trabajar y acometer proyectos con espíritu emprendedor, asumiendo riesgos y sabiendo que “no hay almuerzo gratis” (y bajo socialismo radical, ni siquiera pagado). Cuando veo gente emprendiendo en Venezuela, creando negocios, marcas, nuevos conceptos… pues creo que debería haber un premio para ellos.

3. Yo trato de educar a mis hijos y a las nuevas generaciones. Les muestro los estragos de la economía socialista y hago notar que la responsabilidad social, la defensa de las minorías y la atención al pobre no son inherentes al socialismo. No hay mejores sistemas de seguridad social, de redes de apoyo y asistencia a los más necesitados que en los países de economía capitalista.

¿Por qué los hijos de gente próspera tienen más probabilidad de ser prósperos de adultos? Porque son educados en casa y en la escuela para seguir el camino de sus padres, para ser “ciudadanos” y no “pueblo”. Hay emprendedores de alma que surgen incluso de barrios, pero son excepciones que también merecen un premio.

Los millenials tienen una tendencia al socialismo, pero las encuestas señalan que eso ocurre hasta que empiezan a trabajar. Emoticón de sonrisa: :-). Cuando se dan cuenta que el subsidio al vago de la esquina sale de su bolsillo, se desvanecen mágicamente los Hugo Chávez y los Bernie Sanders.

4. Otro punto educativo que practico con mis hijos es enseñarles que el dinero se gana con trabajo. Es bueno que trabajen desde jóvenes (en vacaciones, o tiempos libres) y administren su propio dinero. La ética de trabajo es esencial y enseña que la viveza es una “ganancia” efímera cuyos resultados son ruindad, mediocridad y fracaso en cualquier contexto serio de negocios.

5. Y no darle ni agua al populismo. Si sube el precio del petróleo ¿vendrá una luna de miel con el chavomadurismo? “¡Sin la menor duda!”, pero el quid del asunto es si sted, mi querido lector, participará en ella. El populismo compra apoyo popular con migajas. Que alguien se beneficie sin faltar a sus principios tampoco es criticable, pero que baje la guardia y se reconcilie… significa que lo perdimos.

Sé que usted no lo hará, solo resta que ayude a otros a entender que Latinoamérica no saldrá del abismo y se incorporará a la modernidad con ese pie amarrado a la voluntad de quien “le da”, de quien le provee y maneja su destino como un titiritero. El “líder” es cada ciudadano pero cuán lejos estamos de que esto sea una idea generalizada.

Esa emancipación, que empieza en mente y corazón, y termina en la acción, es para mí si acaso la única esperanza para América Latina.

 


Fernando Nunez-Noda es Editor de Neorika.


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