La Ciudad Sitiada

Juan Felipe Lara Fernández

Desde que tenemos conocimiento de la humanidad como cuerpo organizado, las confrontaciones eran parte de la vida común de cualquier grupo étnico o social.

Las ciudades erigieron muros cada vez mas sofisticados para preservarse de los ataques de las otras ciudades o etnias enemigas.

Cuando una de ellas era atacada, simplemente se encerraba dentro de sus muros y se preparaba para un largo periodo de sitio que implicaba desabastecimiento, hambre, ruina. Para el atacante implicaba, perseverancia y sobre todo esfuerzo en mantener a sus fuerzas animadas, ya que generalmente se encontraban al descampado y al arbitrio de los elementos naturales, sin cobijo alguno.

Era sentarse a esperar que el hambre, la sed o la traición de alguno de los generales de la ciudad, facilitara la puerta secreta por donde entrar y acabar de una vez por todas.

Pocas ciudades se rendían por entrega del Rey. Este sabía muy bien el destino que le esperaba. Las mayoría de las derrotadas, era por una traición fomentada por la escasez y por el aseguramiento de un salvoconducto para el traidor o para su grupo.

Por el otro lado, si el sitiado lograba resistir al sitio lo suficiente para lograr que se revirtiera la situación de desespero y aburrimiento para el sitiador, a éste no le quedaba remedio sino levantar el sitio, o simplemente atacar las murallas y pasar a la acción.

Esta situación podía durar meses hasta años. No había desenlace seguro para ninguna de las partes.

La ciudad sigue sitiada

Hoy en pleno siglo 21 estamos en presencia de una situación idéntica, con las naturales diferencias de tiempo e información por su puesto. Los que gobiernas sin legitimidad se han encerrado en la fortaleza, son los sitiados. Quienes buscan recuperar el país los rodean.

¿Cuánto durará el sitio a Venezuela? ¿Cuál es la resolución de los sitiados y cuál es la persistencia de los sitiadores? La solución rápida de que alguien de la ciudad se rebelara contra el rey sitiado y tomara el control de la ciudad, no parece posible, por lo menos no hasta ahora.

Es decir, el sitio tomó el curso de lograr la rendición por medio del largo camino del hambre, la escasez de recursos, etc. En este caso el sitiador solo le queda esperar, si está dispuesto a soportar el sufrimiento que su acción causa, y superar el desencanto y aburimiento entre sus filas acostumbradas a la rápida victoria. Un verdadero tour de force, una prueba de fuerza.

En la mayoría de los casos el sitio no termina sino hasta probar el ataque frontal, para ver la resolución de las tropas de la ciudad y dar al menos esperanza de firmeza en sus filas.

¿Cuál será el desenlace en Venezuela? ¡Nadie lo sabe! Falta todavía pero viene irremisiblemente y, con una población re-energizada por un nuevo líder y con el apoyo de países amigos de todo el mundo… hay esperanzas de que el aguante de la ciudad se desmorone y que la resolución de los sitiadores brinde el fruto esperado.

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Juan Felipe Lara Fernández es un empresario venezolano, actualmente residenciado en Costa Rica.

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