Uniendo los Puntos del Triunfo de Donald Trump

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Fernando Nunez-Noda

“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante.
Sólo puedes conectarlos mirando hacia atrás.
Así que tienes que confiar en que los puntos
de alguna manera se conectarán en su futuro.”

Steve Jobs

Y lo dice Jobs, quien sabía lo suyo de futuro, así que hay que tomarlo en cuenta. Significa que los eslabones que nos llevan al porvenir están frente a nosotros, o revelables con algún esfuerzo y disponibles para quien busca. Por eso ¿cómo es que tantos expertos, estadísticos y observadores acuciosos fallaron en predecir el triunfo de Donald Trump? ¿Qué hacía falta analizar para anticiparse a esa sorpresa?

Veamos. Uno día antes del 8 de noviembre el promedio de las principales encuestas nacionales le daba a Hillary Clinton una ventaja entre 2 y 6 puntos en votos populares. Esto en cierta forma se cumplió porque Clinton logró más de un millón de votos populares que Trump, de unos 140 millones contados hasta el momento de publicación.

Pero Trump obtuvo 20 más de los 270 votos de Colegio Electoral requeridos para obtener la Presidencia vs 232 de su contrincante. Antes de la elección, predictores como Clear Real Politics o FiveThirtyFive le daban a la ex Secretaria de Estado entre 70 y 80% de probabilidad de ganar en los Colegios Electorales.

trump-loserSe creó una matriz sobre la inminencia de la derrota de Trump. A principios de noviembre la New York Magazine exhibió en su portada la foto del magnate y la palabra LOSER (Perdedor). El mismo comando de Trump estaba apesadumbrado y se limitaba a decir que “podrían ganar”. En Las Vegas las apuestas a la medianoche del día electoral estaban +1000 para Clinton y -2000 para Trump.

Contra la mayoría de los pronósticos, Trump se hizo de una victoria clara. ¿Qué hubiera sido necesario leer del entorno para predecir exitosamente a Trump presidente? Y al decir “predecir” me refiero sobre una base fáctica, no emotiva. No hay duda que muchos seguidores de Trump lo veían Presidente… pero de puro corazón, sin un solo indicio fuera del fervor.

Dos que Acertaron

Algunos lo predijeron, claro está, como el profesor Allan Lichtman. Vale decir que este investigador ha logrado acertar las presidenciales desde 1984. Su método es estadístico pero no basado en encuestas, sino en un cuestionario de 13 preguntas como, por ejemplo: Qué partido domina la Cámara Baja; facilidad con la que el candidato ganó las primarias; si el país está en recesión o no durante la campaña; la carisma del candidato del partido en el poder Ejecutivo y varias sobre la ejecución del actual Presidente en economía, Seguridad Nacional o Relaciones Internacionales.

Supongo que hace un match entre las respuestas a estas preguntas en el pasado y los resultados electorales. Aunque Allan Lichtman predijo el triunfo de Trump, ha confesado que todavía está figurándose razones que su cuestionario no cubre. Como dato curioso, hizo una nueva predicción: Trump será destituido (“impeached”) por el establishment republicano, que preferirá a su VP Mike Pence. Por cierto, no proveyó la metodología de este vaticinio.

Otro fue un robot, un sistema de Inteligencia Artificial (IA) desarrollado en la India, llamado MogIA. Manejando unos 20 millones de centros de datos de plataformas como Google, Facebook y Twitter, analizados según un método propio, logró incluso acercarse al margen de Colegios Electorales, como ha hecho exitosamente en las últimas tres elecciones.

Más Puntos

Pero, de resto, tendremos que buscar y coleccionar indicios que nos iluminen. Pistas no estadísticas ni numéricas, sino más cuantitativas. Yo me atrevería a agregar algunos criterios que, leídos en un contexto más orgánico como el de Lichtman, podrían ofrecer el tipo de predicción que hacía falta. Indicaré los elementos y algunas de sus revelaciones:

La reacción contra el “establishment”. En noviembre de 2015 una encuesta del Pew Reasearch Center advirtió que apenas 19% de los estadounidenses decía confiar plenamente en el gobierno, y 55% creía que ellos mismos harían un mejor trabajo que el realizado por los funcionarios elegidos. Era notable que, a pesar de la experiencia de Clinton y su dominio de la narrativa de Washington, fuera tan rechazada como Trump y que tres cargos notables (Primera Dama, Senadora y Secretaria de Estado) no fueran suficientes frente a la inexperiencia política de Trump.

La “cultura del reality show” y carácter vs “issues”. Esta teoría es enteramente mía y va más o menos así: Vivimos bajo el imperio de las celebridades y de la realidad televisada, la gente prefirió el show, que el magnate maneja por intuición y ego. En este ambiente la sustancia sobra ¿para qué hablar de algo tan aburrido como el déficit o la pertinencia de ciertos programas sociales? Y así se abandonaron los “issues” y la campaña giró hacia el carácter de los candidatos, terreno donde Trump logró “igualarse” a Clinton: misógino vs “protectora de una misógino (Bill)”; inexperto vs deshonesta” y así sucesivamente. Ningún político detectó este cambio en el escenario, en el ánimo y en la audiencia (sobre todo televisiva y de internet), excepto Trump.

Los emails de Hillary. Todo el drama de los emails filtrados por Wikileaks hicieron mucho más daño de lo que se cree. En el Partido Demócrata la matriz, al menos en las primeras semanas post elecciones, ha sido que James Comey (Director del FBI que reabrió y cerró la investigación a pocos días de las votaciones) precipitó la debacle de Clinton.

Los rallies. Trump dijo varias veces que sus mítines tenían mucha más gente de la que mostraba la prensa y, ciertamente, “más que los de Hillary”. Los analistas se rieron. Pero, pensemos: el Partido Demócrata estaba cohesionado alrededor de Clinton y mostró un formidable músculo de movilización. Se asume que muchos asistían a los “rallies” como parte de su apoyo partidista, sin fervor particular por la  candidata. Había listas, operadores dedicados a la logística, buses y carpools. En cambio, los de Trump no tenían apoyo del partido. La gente iba por cuenta propia, desde lejanas áreas rurales y pasaban horas bajo el sol o la lluvia. ¿No dice algo esto?

El nacionalismo. La campaña de Trump logró mover la fibra de “América Primero” y la recuperación de una grandeza que se considera perdida o perdiéndose. Esa “grandeza”, hay que decirlo, también tiene que ver con la primacía caucásica rural, que se ha sentido dejada atrás. Si esta fibra se toca, contra la inmigración ilegal (y a veces legal), contra países que compiten comercialmente (China) o políticamente (Rusia), se establecen reacciones y conexiones emocionales muy fuertes. Recordemos el nazismo, la rebelión India contra los Británicos y, por qué no, el Brexit.

Hablando del Brexit inglés, allí fallaron las encuestas, de la misma forma que tampoco acertaron en el Referendo colombiano sobre el Proceso de Paz, donde ganó el No. Con Trump tienen la trifecta.

Algo más que Racismo y Misoginia. Decir que el voto de Trump estaba compuesto por racismo, misoginia y supremacía es un cuando menos reduccionista. Allí había mucho voto racista y misógino, cierto, pero también de personas que habían votado por Obama en 2008 y 2012. Se subestimó la angustia económica de los trabajadores de manufactura en un país que ahora produce en China, Vietnam o México (Trump mismo, paradójicamente, ha fabricado mucha de su línea de vestir en Asia). Esa angustia era más aguda entre los blancos, sin diploma universitario, que ganan menos de $50 mil al año (el núcleo de los seguidores de Trump). Pero se extendía más allá, incluso entre minorías como la afroamericana e hispana, que no veían su situación mejorar.

Buena parte de ese voto estaba callado y escondido. De hecho a muchos les daba vergüenza confesar que votarían por un candidato ofensivo, carente de “political correctness” y muy ignorante en general sobre el gobierno y la política internacional. Ese silencio, sin duda, escondió a cientos de miles que eventualmente eligieron a Trump.

Si hay una mayoría silenciosa, obviamente es difícil detectarla. Pero por estos y otros indicios paralelos o indirectos, es posible que lleguemos a mejores predicciones cuando hagan falta en el futuro. Y ojalá logren unir los puntos hacia adelante. ¿Será posible Steve?


Imagen: FNN.
Publicado en Doral Times, Nov/2016.

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