El Voyager 1 está de Cumpleaños y lo Celebra en el Espacio Interestelar (de Alexandra de Castro)

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Un explorador y mensajero espacial terrestre, lanzado hace 38 años, es la sonda fabricada por el hombre y aún en funcionamiento que ha llegado más lejos en la historia humana.

Por Alexandra De Castro
Exclusivo para Neorika

Al momento que escribo este reportaje, la sonda espacial Voyager 1, lanzada el 5 de septiembre de 1977, se encuentra a 20 mil millones de km de la Tierra. A esa distancia, la información que recogen los instrumentos en la nave, tarda unas 18 horas en llegar a la tierra. Lo que comenzó como una modesta misión interplanetaria, con objetivos muy restringidos por el presupuesto poco holgado asignado por la NASA, se ha convertido en un viaje interestelar.

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Neptuno por Voyager 2, fotografiado en 1980. NASA.

El Voyager 1 estaba pautado para visitar los gigantes Júpiter y Saturno y el Voyager 2 Urano y Neptuno. Después de que el Voyager 1 nos deleitara con imágenes espectaculares e información científica muy valiosa de ambos planetas y sus lunas, la NASA decidió extender la misión. Sin duda alguna, estos pequeños emisarios se han aventurado a fronteras nunca antes exploradas.

Una de las tareas más importantes de los Voyager es estudiar el comportamiento y la estructura de la región de influencia solar o Heliosfera y de la transición al inhóspito medio interestelar, es decir, el espacio entre las estrellas. La Heliosfera es la zona dominada por del campo magnético del Sol, una especie de burbuja gigante que se extiende más allá de la órbita de Neptuno y Plutón [1].

Ese campo magnético afecta la dirección que toman los flujos de rayos cósmicos cargados eléctricamente (en corto: electrones e iones) que provienen de la corona solar. Los rayos cósmicos están compuestos mayormente de núcleos de átomos, neutrones, protones y electrones; y pueden provenir de toda clase de fuentes astronómicas, tanto del Sol, de nuestra galaxia o de fuera de la galaxia.

El campo magnético del Sol actúa como un escudo de protección al sistema solar que desvía electrones e iones que provienen de nuestra galaxia. En su aventura, los Voyager nos han ayudado a acercarnos más a la comprensión de la actividad solar, los ciclos y los eventos transitorios como las erupciones solares repentinas, también conocidas por su nombre en inglés “solar flares”. El estudio de la Heliosfera está en boga en el ámbito científico, este nuevo campo de estudio está bautizado como Meteorología Espacial (Space Weather).

viento-solarEl flujo de electrones e iones, tejido en las líneas de campo magnético de la Heliosfera, se conoce como el viento solar. En agosto de 2012 los instrumentos a bordo del Voyager 1 comenzaron a percibir, claramente, una mengua significativa de electrones e iones del viento solar y a detectar con mayor intensidad los provenientes del centro de la Vía Láctea, cuyo flujo ha venido aumentando paulatinamente en los últimos tres años. Aunado a esto, se detectó un cambio repentino en la dirección e intensidad del campo magnético externo.

Después del análisis escrupuloso de los datos, se ha determinado en consenso científico que el Voyager 1 comenzó atravesar la Heliopausa, que es la zona fronteriza entre la Heliosfera y el medio Interestelar en esa fecha. Efectivamente, la sonda ya ha estado enviando los primeros datos correspondientes de mediciones in situ que, según predicen los modelos, son característicos del propio medio interestelar local [2]. El Voyager 1 ha abandonado el nido definitivamente.

El director del proyecto, Edward Stone, y sus colaboradores, han dado a conocer los detalles de estas primeras excitantes observaciones en la trigésima cuarta Conferencia Internacional sobre Rayos Cósmicos (34th ICRC) llevada a cabo en La Haya, en Agosto de 2015. En resumen, Stone y colaboradores argumentan que el Voyager 1 ha encontrado una pared de electrones e iones interestelares que envuelve la Heliósfera, con una densidad de partículas aproximadamente 30-40 veces mayor de lo que se observaba cuando la nave aún se encontraba dentro del dominio solar.

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La Tierra fotografiada por el Voyager el 14 de febrero de 1990, un punto casi invisible en la inmensidad del espacio, a unas 40  Unidades Astronómicas o casi 6 MMM de kilómetros. NASA.

El campo magnético, poco turbulento, se percibe comprimido y envolvente de la Heliósfera. La mayoría de las observaciones coinciden con predicciones hechas por los modelos, mientras que otras han producido algo de controversia, como por ejemplo en aspectos relacionados con la estructura propia de la zona de transición o Heliopausa [3].

Como una botella mensajera en el vasto océano, el Voyager 1 también transporta memorias de la Tierra. Se trata de un conjunto de objetos que caracterizan a nuestra cultura contemporánea, que fueron colocados en su interior con la esperanza, remota, de que alguna civilización extraterrestre lo encuentre y descifre.

El Voyager 1 también ha sido inspirador de nuestra consciencia sobre el lugar que ocupamos en el Universo. El 14 de febrero de 1990, se le ordenó un giro para hacer tomas de la Tierra, que se divisó lejana y vulnerable en la inmensidad del espacio. En un corto pero sentido discurso inspirado por la imagen, el afamado astrofísico y divulgador científico, Carl Sagan, expresó:

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este pálido punto de luz.”

Según los cálculos de la NASA, a la sonda le tomará aproximadamente 300 años llegar a la Nube de Oort y aproximadamente unos 30.000 años en cruzarla.

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1. Para tener una idea de las distancias relativas dentro del sistema solar conviene usar las “Unidades Astronómicas” o AU, 1 AU se define como la distancia del Sol a la Tierra. Neptuno está a unos 30 AU y el Voyager 1 ya se encuentra a más de 132 AU.

2. Stone, E., “The Voyager Journey to Interstellar Space”, 40th COSPAR Scientific Assembly. Held 2-10 August 2014, in Moscow, Russia.

3. V. Florinski, et. al., “Cosmic rays beyond the boundary of the heliosphere”.  proceedings on Science, 34th international Cosmic Rays Conference 2015.


Alexandra De Castro tiene un doctorado en física teórica, es investigadora y comunicadora de la ciencia y la tecnología. Vive en La Haya, Holanda.


MÁS

Documental de la NASA “Voyager: 30 Years in Space The Outer Planets and Far Beyond” (Voyager: 30 Años en el Espacio, los Planetas Externos y Más Allá”), en inglés, 1 hora 30 minuitos:

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